UNA CURIOSA VISIÓN SOBRE LA HISTORIA DE LOS PAVIMENTOS

Seguimos compartiendo con vosotros la pasión por los pavimentos, hoy realizamos la tercera, en nuestro blog, de la historia de los pavimentos.  Con los primeros suelos radiantes y los primeras baldosas y azulejos, de cerámica y porcelana.

Los primeros suelos calefactados.

Los Romanos crearon los primeros suelos de piedra, con calefacción, por suelo radiante. Durante el Imperio Romano el arte de suelo de piedra natural, alcanzó un nuevo nivel de innovación. Los romanos eran maestros de la arquitectura, y fueron capaces de diseñar una serie de suelos que realmente resistían y transmitían el calor producido debajo de ellos. La historia de los pavimentos sería muy diferente sin estas aportaciones.

Estos fueron los primeros sistemas de calefacción radiante por debajo de superficie. Para ello usaron grandes baldosas, que apoyadas en grandes columnas, hacían que se creara un especio debajo de la superficie del suelo. Este espacio, una vez encendido los hornos de la estancia inferior, hacia que transmitiera el calor, mediante orificios de ventilación, permitiendo que el calor fluyera de forma continua, calentando tanto el suelo, como la estancia superior. Estas calefacciones por suelo radiante, se utilizaron en las casas de los ricos durante toda la vida del imperio. Después de la caída de Roma, el arte de suelos radiantes de piedra y suelos de mosaico, se perdió en gran parte de Europa Occidental. Si bien estas habilidades serían preservados hasta cierto punto en Bizancio y el mundo islámico, siendo el uso europeo de suelos de piedra, relegado a menudo a monumentos antiguos y palacios que habían caído en desuso.

Los primeros azulejos y baldosas fabricados de cerámica y porcelana.

El arte de hacer azulejos de cerámica se remonta a tiempos prehistóricos. Los primeros intentos se realizaron con arcilla extraída de lechos de los ríos, modelando la misma en crudo, creando para ello una serie de baldosas irregulares, que eran bastante frágiles y propensas a la rotura. Los egipcios mejoraron el sistema, encontrando la manera de endurecer las mismas, para ello ponían las baldosas en un horno, para que cogieran dureza. Esto les permitió utilizar la cerámica decorativa en una gran variedad de templos, monumentos y palacios.

Los azulejos de cerámica parece que fueron muy populares en Europa, durante la era clásica del griego tardío y principios del Imperio Romano, como puede comprobarse en los numerosos y bellos mosaicos y pisos de cerámica con incrustaciones decorativas que se han encontrado de este período. Sin embargo, con la caída del Imperio Romano estas técnicas se perdieron en gran parte a los europeos occidentales, y no se retomaron hasta los primeros años del siglo XIX.

Mientras que Europa estaba “atrapada” en la Edad Media, los chinos estaban creando el predecesor de lo que se convertiría el moderno gres “porcelánico”. Las técnicas iniciadas por ellos, fueron copiadas por los artesanos persas, comenzando una tradición de trabajo con azulejos decorativos en todo el Oriente Medio, que alcanzó su apogeo durante la expansión del Islam.

La moderna producción en masa de suelos cerámicos y de azulejos de porcelana comenzó en 1843 en Londres, cuando en los mismos años que en la revolución Herbert Minton y su empresa, fueron pioneros en las nuevas técnicas de producción en masa.
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