Con esta entrada finalizamos la serie de post que hemos publicado sobre la historia de los suelos de linóleo. Si no has leido la parte1 o las parte2 te recomendamos su lectura.

  • La invención del PVC y el declive de linóleo.

Inventado en la década de 1920, y presentado como un revestimiento para suelos en la década de 1930, el vinilo o cloruro de polivinilo (PVC), comenzó a ganar popularidad después de la Segunda Guerra Mundial. El PVC era ligeramente más barato que el linóleo, y además menos inflamable. Al igual que el piso de linóleo había ya alcanzado su máxima popularidad, el PVC comenzó a tomar el control del mercado. Por desgracia, el PVC es un material sintético hecho a partir de recursos no renovables como el petróleo y el gas natural. Con emisiones de gases de compuestos orgánicos volátiles (COV), que liberan gases tóxicos cuando se queman. Además los suelos de PVC antes de la década de 1980 contenían altos niveles de asbesto. A pesar de estos inconvenientes, el PVC sustituyo al linóleo como material para pavimentos en las décadas posteriores. Lo que produjo que marcas como Armstrong dejaran, por aproximadamente 25 años, de producir pavimentos de linóleo.

  • En linóleo hoy en día.
Aquellas empresas que no mantuvieron sus patentes de linóleo, perdieron la oportunidad por el resurgimiento del linóleo, con una una oleada de renovado interés. Al poder plantear una gran variedad de colores, formas y tamaños, el linóleo se puede combinar en la decoración de cualquier hogar, oficina o comercio. Llegando a abaratarse bastante permitiendo a los clientes tener al linóleo como una alternativa más rentable a los suelos de baldosas, cerámicos o maderas, Con una vida útil casi el doble que la de un pavimento de PVC, los suelos de linóleo son una gran inversión, tanto en su hogar, y el medio ambiente, que vuelve a coger fuerza en nuestros días.